El Club de La Paz abrirá sus puertas al arte y al público

 

Es una de las construcciones más emblemáticas del centro paceño. Es un punto de encuentro entre amigos, el inicio de la “Wall Street” andina y, a partir de este año, el Club de La Paz se convierte en un nuevo espacio para las artes, desde las escénicas a las plásticas.

“Algo que los artistas siempre hemos necesitado son espacios dónde compartir con el público. Y en La Paz hay una gran demanda que no siempre se cumple. Pero con la decisión del Club de La Paz de convertir su edificio patrimonial en un centro cultural, ahora tenemos más opciones”, explicó Claudia Andrade, del elenco Mondacca Teatro, responsable de inaugurar las actividades en el espacio.

La conversión de la razón de la edificación será presentada oficialmente el martes 22 de noviembre a las 19:00. Ese día se explicará como funcionará el centro, la programación inicial del mismo y los requisitos que se tienen que cumplir para que los interesados puedan presentar sus trabajos allí.

“Este es un espacio para todos los bolivianos. Lo que queremos es que tanto los artistas como el público en general puedan disfrutar de nuestros salones, conocer su historia. Además, permitirá a los creadores tener el lugar adecuado para sus propuestas: sean pinturas, obras de teatro, proyecciones, esculturas y otras”, adelantó Víctor Hugo Ortega, responsable cultural del Club de La Paz.

Las opciones son muy buenas. La construcción ocupa 1.100 metros cuadrados y tiene cinco plantas con 15 salones, cuya capacidad varía entre las 50 a 100 personas. Eso, sin contar los negocios externos que incluyen al Café La Paz, Manolo’s, una óptica, una farmacia, una discoteca pub y un bowling.

“Las mismas salas tienen su propio atractivo. Cuentan con decoración de lujo, maderamen de vino californiano y detalles especiales que permiten a los visitantes retroceder en el tiempo y celebrar la historia”, agregó. Fue proyectado por el arquitecto paceño Jorge Rodríguez Balanza. Presentó los planos en 1939 y terminó la construcción en 1943. El estilo es Art Decó, planificado de manera exclusiva para el club: sus salones, biblioteca y todas las instalaciones están pensadas específicamente para su función; en principio había incluso una piscina, espacio que después ocupó el bar-restaurante Los Escudos, que fue famoso en la década de 1970.

Entre varios atractivos destacan los vitrales diseñados por Antonio Morán Gismondi, un reconocido artista paceño de principios del siglo XX.

Aunque su conversión en un centro cultural permanente es nueva, no fue utilizada para los artistas nacionales. Durante años sus espacios sirvieron de escenario para distintas producciones audiovisuales -permitía recrear épocas del pasado- sirvió de sede para la Feria Internacional del Libro Infantil, se organizaron conciertos y exposiciones de arte popular.

“Es un espacio bellísimo que puede ser adecuado a distintas necesidades. Es por eso que cuando surgió la posibilidad de que se realizara esta iniciativa, nos sumamos al proyecto”, agregó Andrade.

El mismo 22 el Club de La Paz realizará un reconocimiento y homenaje a David Mondacca, por los aportes realizados a la cultura nacional. Mondacca cumple en 2022, 49 años de trabajo sobre las tablas, labor que aún no piensa abandonar.

Una prueba de ello es que protagoniza la puesta en escena de Pareja Abierta, de Dario Fo y Franca Rame. La obra estará en la cartelera del Club de La Paz los días 1 y 2 de diciembre. Cuenta, en forma irónica, la doble moral que existe en el papel del hombre y la mujer en las parejas.

El club nació el 8 de mayo de 1882. A lo largo de sus 140 años acogió a personalidades como Franz Tamayo y Tejada Sorzano.

 

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