La Paz se reencontró con espacios cerrados en la Noche de los Museos

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Reproducciones de especies del pasado, la narración de mitos y leyendas, y la exhibición de arte vivo caracterizaron la Larga Noche de Museos 2023. Las familias paceñas salieron a las calles para reencontrarse con los museos. A diferencia de anteriores versiones, este año la programación fue completamente presencial y el 80% enfocada en los espacios cerrados.

En toda la ciudad más de 250 espacios, desde colegios hasta edificios del Estado, prepararon un programa mostrando los tesoros que conservan en sus instalaciones, presentaciones escénicas y exposiciones especiales. La velada contempló 660 actividades culturales.

Sin embargo, no fue una programación unificada. Mientras que la Alcaldía paceña coordinó con 225 centros, las instituciones estatales se reunieron bajo el paraguas de la cuarta versión de la Noche del Patrimonio Cultural, organizada por el Ministerio de Culturas.

Esta diferencia importó muy poco a la ciudadanía. Como en años anteriores a la pandemia de Covid-19 -que obligó a los responsables a preparar Noches de Museos virtuales en 2020 y 2021- las familias salieron a visitar los espacios, aprovechando que se encontraron con algo para cada integrante.

Novedades

Destacaron novedades, como la apertura al público de las instalaciones de la Cervecería Boliviana Nacional en la avenida Montes. Los asistentes pudieron conocer las historias de algunos personajes que habitan en las noches, como sombras toman la apariencia de Max Fernández Rojas, expresidente de CBN, quien murió en un accidente aéreo en 1995.

Zonas patrimoniales fueron intervenidas por artistas para resaltar la belleza de sus construcciones. Una de éstas fue el Teatro Municipal Alberto Saavedra Pérez, cuya fachada fue intervenida digitalmente, mostrando escenas de la herencia nacional, mientras que una orquesta interpretaba piezas.

Como siempre, el complejo de museos municipales de la calle Jaén, que desemboca en la calle Indaburo en cuyo final está el teatro, fue uno de los puntos que más visitantes recibió durante la velada de anoche.

Filas

Así las filas para ingresar a estos repositorios, y los museos nacionales de Arte (Camacho) y de Etnografía y Folklore (Ingavi) eran de gran longitud.

Es que esa zona se convirtió en uno de los tres bulevares establecidos por la Alcaldía. Los otros fueron la Plaza de las Culturas, donde el arte urbano -desde hip hop al grafiti- fue la estrella; y El Montículo acogió una feria gastronómica paceña.

Participaron una decena de restaurantes con diferentes menús de comida fusión o tradicional que disfrutaron los comensales mientras escuchaban música en vivo. “Una de nuestras metas es mostrar al mundo el gran talento de los chefs paceños, convertir nuestra comida, tradicional, fusión o gourmet en un atractivo turístico”, destacó el secretario de Culturas, Rodney Miranda.

Fósiles

En Cota Cota, el Museo Nacional de Historia Natural tuvo a científicos explicando acerca de la fauna y flora del país. Así los visitantes conocieron los fósiles de especies ya desaparecidas, aprendieron los hábitos de las actuales y se sacaron fotos con las figuras de dinosaurios y con el esqueleto real de una ballena, uno de los tesoros del repositorio de la Universidad Mayor de San Andrés.

“La evolución es un mecanismo esencial para la vida como la conocemos. El saber como fueron cambiando las especies, conocer las que desaparecieron es importante”, explicaba una guía a un grupo de personas.

En la zona Sur el centro artístico fue el barrio de San Miguel. Espacios como Altamira, Daniela Mérida Galery, Puro, Chroma y Huellas ofrecieron actividades para toda la familia, además de preparar muestras especiales.

“Aquí pueden pintar los más pequeños. Dar rienda suelta a su talento sin ningún problema”, garantizó una de las personas que atendía en la galería Chroma, mientras que viejos amigos se reencontraban en los renovados espacios de Daniela Mérida Galery y Altamira.

Raperos

La participación del público en las diferentes manifestaciones tuvo una gran respuesta. Con espacio Art en Sopocachi que invitó a los visitantes a rapear, mientras que en los espacios medievales los responsables retaban a duelos a los “invasores”, como atestiguó EFE.

La creación en vivo fue uno de los atractivos en diferentes centros de la ciudad. Entre ellos la Academia Nacional de Bellas Artes Hernando Siles , en la que los alumnos de las diferentes especialidades sacaron a la calle sus pinceles y cinceles para mostrar cómo trabajan.

De esta forma no sólo dieron a conocer el proceso de creación detrás de las obras, sino que también ofrecieron sus trabajos a la venta.

 

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