Libro sobre Moxos y otros dos tesoros son Memoria del Mundo

 

Durante las postrimerías del siglo XVII, el sacerdote jesuita Pedro Marbán estudió la cultura y la lengua de los llamados indios moxos. El resultado de este trabajo es un importante tesoro: dos volúmenes del libro Arte de la Lengua Moxa, que fue publicado por primera vez en Lima en 1701 y ahora forma parte del registro Memoria del Mundo de la Unesco.

Este documento colonial es uno de los tres que Bolivia consiguió en este programa, que este año inscribió otros 15 de distintos países. Fueron elegidas en la XXII reunión ordinaria del Comité Regional de América Latina y el Caribe del Programa Memoria del Mundo, que se realizó en la ciudad de Oranjestad, Aruba, del 15 al 18 de noviembre.

El libro se encuentra custodiado por el Museo Nacional de Etnografía y Folklore (Musef), dependiente de la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia (Fcbcb), institución que se encargó de postular los documentos este año.

En abril de 2022, la Fcbcb organizó un taller especializado, con el objetivo de identificar importantes documentos patrimoniales, custodiados por los seis centros culturales que administra, para su postulación a este programa internacional.

De esa manera se eligieron los tres documentos: Arte de la Lengua Moxa, el Fondo Escrituras Públicas de La Plata y la Relación de los instrumentos que se remiten de estos reinos de España a la América para el nuevo establecimiento de la Casa de Moneda en la Villa Imperial de Potosí, siglo XVIII.

El segundo forma parte de la colección del Archivo y Biblioteca Nacionales de Bolivia (ABNB). Consiste en una serie de documentos oficiales respecto a la administración y gobierno de la ciudad de La Plata, ahora conocida como Sucre. En los documentos se puede apreciar el lenguaje de los funcionarios durante la Colonia y las necesidades y obligaciones de los habitantes de esa urbe.

El tercer documento está en los archivos de la Casa Nacional de Moneda (CNM) de Potosí.

Se trata de uno de los papeles esenciales para la creación de dicha institución económica en el año 1750.

Con estas tres nuevas inscripciones, Bolivia ya cuenta con 17 documentos incluidos en el programa cultural. Van desde los diarios de viajes hasta la música.

Entre los documentos elegidos están Voyage dans l’Amérique Meridionale (Viaje a la América Meridional), de Alcide d’Orbigny; Música colonial americana. Un ejemplo de riqueza documental; Diario histórico de todos los sucesos ocurridos en las provincias de Sicasica y Ayopaya durante la Guerra de la Independencia Americana, desde el año 1814 hasta el año 1825. Este último fue escrito por un comandante del Partido de Mohosa, ciudadano José Santos Vargas, en el año de 1852. A la lista se suma el Fondo Documental de la Corte de la Real Audiencia de la Plata.

También están Prensa en miniatura de Alasita; Colección Documental Vida y Obra de Ernesto Che Guevara; el legado cinematográfico del cineasta Jorge Ruiz Calvimonte (1924-2102); las Actas del Primer Congreso Constituyente de Bolivia. Año de 1826; el Habeas Corpus en papel higiénico de Reynaldo Peters y los Volúmenes de estudios gramaticales y lexicográficos chiquitanos atribuidos al Jesuita Ignacio Chomé.

A la lista se suman Inmigración de judíos e israelitas durante la Segunda Guerra Mundial, propiciado por Mauricio Hochschild; Diario de la campaña del Ejército boliviano en la guerra del Pacífico; Gazophilatij Regis Perubici y el registro de la Visita de tierras de Gerónimo Luis de Cabrera y Juan Segura Dávalos de Ayala.

 

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