Jubilan a 8 canes policías y buscan hogar para ellos

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Son héroes sin capa ni espadas y están sobre cuatro patas. Los perros amaestrados de la Policía ayudan a la sociedad sin pedir nada a cambio. Este año ocho de estos animales fueron jubilados porque se encuentran agotados y requieren hallar un lugar para seguir ayudando, pero ya no a la sociedad y sí a las familias… que se queden con ellos.

El miércoles, en redes sociales salió el anuncio del Centro de Adiestramiento de Canes Cabo Villanueva Sánchez Cerro buscando un lugar de adopción para los canes. Se aguarda que éstos sean los últimos días de los caninos en las manos de los agentes.

Entrenar y jubilarse

La cancha Maracaná es de tierra y está a unos siete minutos en taxi desde la calle 17 de Obrajes. Es el lugar en el cual se forman a los perros policías. Éstos no son únicamente mascotas o animales que hacen piruetas…

Hay perros especializados en buscar explosivos y otros son capacitados para detectar drogas; también hay aquellos que ayudan durante las labores de rescate en los deslizamientos y su trabajo es vital para la Policía… y para la sociedad misma.

La letra no entra con sangre, pero sí con firmeza; por eso los instructores alzan la voz y no tiemblan en sus decisiones. Los animales obedecen. El secreto es descubrir las especialidades que tienen estos canes.

“Buscamos conocer ciertos impulsos que ellos tengan para que puedan desenvolverse dentro del ámbito policial y la necesidad que la ciudadanía tenga. Es decir, no podemos tener un perro de explosivos con los mismos impulsos que tiene un perro de rastreo. Cada uno tiene su diferente personalidad y cada uno se va adecuando a las necesidades que tenga la sociedad”, explica la capitana Aylin Estívariz.

Continúa: “Un perro de explosivos tiene que ser más tranquilo, más disciplinado. El mismo hecho de trabajar con artefactos explosivos genera un mayor compromiso y mayor responsabilidad al momento de la intervención”.

Actualmente, en el centro de adiestramiento hay 12 guías especializados, los cuales ya saben lidiar con estos canes que son de gran tamaño. “Nosotros buscamos perros grandes porque tienen mayor versatilidad al momento de ingresar en las diferentes áreas topográficas que tenemos. Hemos hecho intervenciones en los Yungas, en el Altiplano, hemos trabajado en lugares colapsados, como la Costanera”, refiere la capitana.

En la cancha Maracaná se escucha el tono alto de los guías y los perros hacen caso, alguno que otro no es obediente; pero ya aprenderá con el tiempo.

Hay un momento en el cual los canes se cansan de una vida policial y ya se muestran desganados. Es entonces que se busca un nuevo hogar para ellos.

“Nosotros estamos jubilando a ocho canes, de los cuales cada uno tiene una diferente especialidad. Estas especialidades fueron adquiridas durante el proceso de adiestramiento; nosotros ahora los estamos jubilando porque ellos ya han cumplido un ciclo de trabajo”, dice la oficial.

Algunos de ellos han participado en la búsqueda de restos humanos en accidentes, otros buscando artefactos explosivos en el estadio, en la Cámara de Senadores y la Cámara de Diputados. Han tenido arduo trabajo.

Son perros “jóvenes”, tienen entre dos y cinco años, pero ya están cansados. Los canes grandes suelen vivir más de 15 años.

Ana Leslie Serrano Revollo, presidenta de la Fundación Amor por los Animales Bolivia – Aplab, lamenta que los animales tengan que ser dejados, después de servir a la entidad policial.

“Los canes policías que se jubilan son perritos que llegaron a cierta edad, donde ya no son ‘útiles’ para el policía. Sus capacidades de olfato, oído y vista fueron mucho más explotados que en otras situaciones. Es una tristeza porque llegan a ser considerados una herramienta de trabajo con una fecha de caducidad o fecha de vencimiento. Ahora que ya no son útiles para ellos, buscan hogares para que vivan dignamente sin sobretrabajar sus sentidos”, protesta.

La protectora de animales tiene una esperanza: “Qué lindo sería que los mismos policías adoptarán a su fiel compañero que desgastaron mucho para ellos. Y que sean valorados no sólo por hacer una labor, sino por ser seres maravillosos, fieles y valientes”.

Un hogar, un descanso

Actualmente, los ocho perros policías ya están en busca de un hogar dónde vivir. Las personas interesadas en darles una nueva oportunidad a los canes deben enviar una solicitud a la comandante Luz María Elena Alaja Aruquipa. En un fólder amarillo se debe adjuntar una fotocopia de carnet de identidad, una factura de luz y agua y el croquis del domicilio.

Los documentos deben ser presentados en el centro de adiestramiento, ubicado en la zona Alto Obrajes, avenida Del Maestro, al lado del mercado Corazón de Jesús. Las consultas se pueden realizar a la línea telefónica gratuita 800 10 1565.

Se aguarda que de ahora en adelante los cachorros sólo tengan que ejercitar lengüetazos de cariño y ladridos de alegría. Son héroes cansados, que no tienen ni capa ni espada y buscan una familia.

 

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