Futbolmanía, la pasión que se convierte en marca deportiva

 

A los cinco años descubrió su pasión, a los 14 sus amigos encontraron su oficio. Primero jugaba fútbol, luego con cariño y un toque de travesura sus compañeros le pidieron que deje la pelota a un costado y que se vaya a relatar los lanzamientos de los tiros penales.

Hoy Gonzalo Cobo es el director de técnico de ese exitoso equipo llamado Futbolmanía que transmite partidos de fútbol; de esto transcurrieron 20 años. Este sello deportivo se encuentra en redes sociales, radio y televisión. En Futbolmanía no se cantan los goles, se los gritan y se los viven como un hincha más.

Cancha callejera y de tierra

La historia de Futbolmanía comenzó en la calle Litoral, en la ciudad de Potosí. “A los cinco años lo primero que hacíamos era patear la pelota. Venimos del típico barrio que hoy está en extinción, de donde se juntan los niños para jugar. Recuerdo que cerca a la Litoral había un callejón sin salida, era todo de tierra y era nuestra cancha de todo: ahí jugábamos fútbol, fútbol americano, tendría que decir rugby porque no teníamos cascos, y hasta basquetbol, le poníamos el palo al bañador (como cesto)”, cuenta Gonzalo Cobo, el creador, y líder de Futbolmanía.

Pero a él le gusta hablar en plural porque es de los que prefiere el trabajo en conjunto y cualquier éxito, para él, es fruto del trabajo de un equipo y no de una estrella, algo similar a lo que pasa con los buenos equipos de fútbol.

A los 16 años, cuando concluyó el colegio Pichincha, Gonzalo tomó un examen de aptitudes académicas y se dispuso hacer lo que la ciencia le ordenaba; pero a veces en el deporte no siempre los pronósticos son acertados.

La profesora de Literatura Yolanda Yapur, prominente educadora potosina, lo impulsó a decantarse por la Comunicación Social y le movió un poco el piso. Ya para entonces Cobo mostró sus cualidades de maestro de ceremonias en el colegio.

Cuando todo estaba listo para que vaya a estudiar alguna Ingeniería, la de Sistemas estaba de moda en los años 90, él decidió darle un giro a su vida. Y, como un pase futbolero de un extremo a otro de la cancha, cambió la visión de su vida aunque a su familia no le hizo mucha gracia.

Pero no sólo era la profesora de Literatura quien lo motivó al cambio. Cuando él tenía 14 años, en la calle potosina Litoral y sin ningún examen de aptitud académica, su amigo Javier Valverde le pidió a bocajarro: “Vos ya no patees el penal, relatalo”.

En la década del 90 los penales estaban de moda. El arquero argentino Sergio Goycochea se puso el traje de héroe al tapar tiros desde los 12 pasos. En Potosí, en el callejón cercano a la calle Litoral se vivía otro mundial. “Me gustaba mucho relatar (a voz en cuello), en especial penales. Estaban de moda Maradona, Goycochea y otros. Todos los partidos queríamos acabar empatados y yo me ponía sobre la acera y relataba los penales”, rememora.

Así, un Romario (delantero de Brasil) potosino pateaba el penal y vencía a un Bodo Illgner (arquero alemán). Cobo transportaba el partido del barrio a un escenario repleto de público, con hinchadas que no paraban de alentar y siempre se jugaba una final de copa mundial.

Hasta que su amigo Valverde decidió proponerle a Cobo que deje de jugar fútbol y relate. La idea le molestó a Gonzalo; pero después les dio el gusto a sus amigos y cada tarde deportiva, con final a penales, se transformaba en una jornada inolvidable en el callejón de tierra.

Lo que comenzó como una molestia, dejar el fútbol e ir al relato, fue una bendición: “Yo considero señales de Dios para elegir algo en la vida. Al final me estaban diciendo que es lo que yo iba a ser más tarde”, explica.

Sí, sí, sí, sí, sí…

Corrían los años, iban tan rápido como el basquetbolista Allen Iverson (de los inolvidables 76 Sixers de Filadelfia) y encaraban sin miedo el futuro.

Los Sixers de Iverson, con su metro y 83 centímetros de altura, se enfrentaron con los Lakers de Shaquille O’ Neall, con sus dos metros 16 centímetros de inmensidad en las finales de 2001 de la NBA. Eran tiempos de soñar.

Para entonces un país como Bolivia soñó y llegó al mundial de fútbol de Estados Unidos 94. El país estaba cumpliendo sus 21 años de democracia y anhelaba con salir adelante.

En una de esas finales de 2001 Iverson se animó. Sí, fue a por todo tras el aro. Sí, ahí delante de él estaba el mejor equipo de Estados Uidos. Sí, no dejaba de avanzar. Sí, venció a uno y a otro rival. Sí, llegó a ponerse cara cara con Shaquille O’ Neall. Sí, saltó. Sí llegó al aro. El relator gritó: Sí, sí, sí, sí, sí, cristal y adentro”.

Sí, sí, sí, sí, sí, sí. Gonzalo Cobo relató con toda la emoción del momento aquel punto. Los Lakers ganaron una de las finales y los Lakers se impusieron en las otras cuatro finales y campeonaron aquel 2001.

Durante esa época nació la frase monosilábica llena de emoción. Cobo era el relator aquellos partidos. “Recuerdo que hicieron un casting a nivel nacional para buscar a un relator de la NBA, me presenté y lo gané”. Entonces él acabó la carrera de Comunicación Social en la UMSA. El básquet perdió impulso en el país, pero Cobo no quedó relegado. Luego le puso emoción a las carreras de ciclismo de Radio Fides, relatando con una eminencia del periodismo: el padre Eduardo Pérez.

Un coronel al mando

Desde la ventana de la oficina de Cobo se ve parte Miraflores, allí donde está el templo de los sueños del Hernando Siles, el tapete verde donde se escriben las ilusiones de los gladiadores vestidos con pantalón corto.

Él luce una camisa blanca con puntos azules y un chaleco oscuro, en el anular lleva un anillo en el cual está inscrito el nombre de su única hija. Al hablar de lo que más le gusta hacer, dice: “Me gusta pasar tiempo con mis hijos uno desde de 13 y el otro de 11. Gracias a Dios les gusta les gusta fútbol y básquet. Quiero inculcarles la pasión por el deporte porque considero que el deporte desde cualquier área es motivo de disciplina”. Futbolmanía, así se llama su única hija, y su esposa lo sabe. Por eso, le regaló un anillo con el nombre del programa.

Futbolmanía está en radio, en la televisión y también se encuentra en internet, en las redes sociales. Su llegada es de un millón de personas y el equipo estuvo en campeonatos mundiales de fútbol y relató partidos en Sudamérica y parte de Europa.

Cómo capitán de plantel no se olvida del equipo: Andrés Rojas, Iván Cornejo, Isela Conradi, Aldo Cobo, Súper Che, Mauricio Caballero, Erick Arauco, Henry Larrea, Paola Tapia, El Pato Ducky (DJ)… entre otros muchos.

Gonzalo cuenta que el secreto de Futbolmanía (más allá de los efectos de sonido) “Cuando grito un gol salgo de la cabina y estoy en la tribuna, nuestra particularidad es la emotividad en todo”.

Una de las frases que hizo suya fue la de Walt Disney: “Si lo puedes soñar lo puedes hacer”, quizás sea una metáfora de lo que le ha pasado a un adolescente que en la calle Litoral de Potosí soñaba con relatar goles de las estrellas del fútbol mundial.

 

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