Hace más de 70 años que nosotros los afros luchamos por nuestros derechos

 

¿Cuántos años han pasado desde que nuestros abuelos tuvieron su anhelada libertad? Pasaron años de sometimiento, vejaciones atroces y vulneración a los derechos humanos fundamentales. Nuestros ancestros estuvieron en las minas de Potosí y huyeron hacia la tierra caliente de Yungas. No nos reconocieron derechos y recién tras una larga lucha obtuvimos conquistas sociales.

El Estado Plurinacional de Bolivia aprobó la Ley 200, del 14 de diciembre de 2011 que declara el 23 de septiembre como el Día Nacional del Pueblo y la Cultura Afroboliviana. Esta norma tiene la finalidad de reafirmar la identidad y valorar la cultura de quienes en Bolivia somos descendientes de africanos.

La Ley de Reforma Agraria de 1952 nos reconoció derechos y mucho de aquello se consolidó en la Constitución de 1998. Estamos incluidos en una Carta Magna no porque hayamos sido tomados en cuenta como un favor, fue todo un proceso de transgresión pacífica liderados por el exdiputado Jorge Medina, en el cual la lucha fue con el sonar de las cajas y las cuanchas (o reque reque). También existió la predisposición de tíos, tías, jóvenes, mujeres, hombres, niños y niñas que se hicieron escuchar al ritmo de la saya. Desde entonces en toda Bolivia nace un proceso político-cultural por la revalorización y visibilización del pueblo afroboliviano con acciones concretas que marcan incidencia legal e histórica. Pero aún hay mucho por hacer.

Los descendientes de quienes migraron desde Yungas a las ciudades del eje troncal empezamos a tomar más conciencia de la importancia de apropiarnos de nuestra identidad. Nacieron agrupaciones culturales y organizaciones en distintas partes de Bolivia, incluida la conformación de la primera saya Afroboliviana, conformada en un 100% de mujeres. Desde el arte mostramos que los cambios son necesarios para poder avanzar y ser parte de los procesos del país.

La historia

El proceso de reconocimiento de la existencia de una población afro en Bolivia y el aporte en la construcción histórica viene de siglos atrás e incluso nuestra gente estuvo en las batallas independentistas; esto no quiere ser reconocido en las páginas de la historia oficial o apenas se hace una mención a medias tintas.

Desde antes de la década del 70 los afrobolivianos vivimos un proceso transformador. Hemos aprendido a convertir en fortaleza el dolor sufrido por nuestros ancestros. Supimos continuar a pesar de la desigualdad de oportunidades en contra nuestra, algo que aún hay de forma camuflada.

El pueblo afroboliviano tuvo líderes y lideresas que sobresalieron en el tiempo. Consiguieron méritos y tuvieron un trabajo impecable y valioso en diferentes espacios.

Por ejemplo, en el área político y cultural estuvieron nuestras tías Julia Pinedo, Fortunata Medina P. y Marfa Inofuentes, quien fue la primera afroboliviana en conseguir con méritos propios un cargo en el ámbito gubernamental. Con su aporte se gestó e impulsó la inclusión de nuestro pueblo en la nueva Carta Magna.

No sólo eso, Marfa también gestó, impulsó y fue parte creadora de la Ley 045, ley contra el racismo y toda forma de discriminación. Ella murió, pero su bandera fue levantada por nuevas generaciones.

En la actualidad hay jóvenes inmersos y destacados en los distintos rostros artísticos. Están Andrés Medina, Iván Santiago de la Barra, Sharon Pérez (quien hizo presentaciones fuera del país), Carmen Angola, Alfonso Zabala (que falleció, pero su legado sigue vivo), José Jurado son otros de nuestros referentes. En el ámbito literario e histórico de los más reconocidos es nuestro tío Juan Angola M. y Martín Ballivián.

También nos destacamos en el deporte. Jairo Quinteros hoy pasea su fútbol en España. Leo Morales, Gustavo Pinedo, Carlos Anderson Rey, Guadalupe Tórrez, Paola Jhilcana Ballivián y Ramiro Ballivián son referentes de la actividad física. Rudolf Knijnenburg tuvo la oportunidad de representar a Bolivia en Olimpiadas.

Con una carrera militar, trayectoria intachable y ejemplar está el tío Teófilo Medina, general en jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Bolivia. Se trata del primer afroboliviano en la historia en tener este cargo.

Nuestras mujeres también son emprendedoras. Ahí están Moesha Flores Aguirre Patricia, Nadia Vásquez, Vianka Bejarano y Carla Peralta entre otras.

Tenemos activistas, profesionales de una gran trayectoria para el país. Se encuentran Dayana Angola, Ericka Knijnenburg, Nilo Vásquez, Sharon Sánchez, Miel Cisneros.

En los logros políticos hay un gran avance, para nombrar entre los destacados está Julio Salinas Ballivián, el primer afroboliviano en ser alcalde.

Periodistas y comunicadoras con amplia trayectoria María Esther Ballivián, Magdalena Guzmán Cuéllar, actual joven cosechando éxitos en la pantalla chica como presentador Omar Estaimer Tórrez Alba.

Destacados profesionales médicos, administradores, ingenieros, periodistas, abogados, bioquímicos, pilotos, militares y destacados deportistas, politólogos, psicólogas, trabajadoras sociales, músicos, compositores, escritoras, artistas, cantantes, maquilladoras, esteticistas, artesanos y gente con mano de obra calificada tienen nuestra sangre.

La lucha sigue

Con los años dejamos un legado de liderazgo y transformador. Demostramos con ejemplo y acciones que podemos ser capaces de ser parte del crecimiento del país. Pero aún estamos en un proceso para educar y educarnos sobre los estereotipos y estigmas marcados en una sociedad, tal vez mal informada.

Ha sido y es negada la participación del pueblo afroboliviano en las grandes conquistas independentistas del país. Esto trajo consecuencias históricamente marcadas, como la negación del sentido de pertenencia del afroboliviano que nace en determinado lugar. Hemos sido motivo de burlas y mofas.

El proceso de reconstrucción del pueblo afroboliviano vive una etapa histórica. Quienes están en puestos de liderazgo se encuentran con un sinfín de cambios globales a los cuales debemos adecuarnos. Es necesario expandir y educar la mente, no podemos permitirnos un retroceso.

Hay grandes logros, como la Ley 045, que educa y sanciona cualquier forma de racismo y discriminación, pero vemos que aún hay actos que incluso vienen de las mismas instituciones que son llamadas a salvaguardar y hacer cumplir la norma.

Deudas

Hay una deuda histórica. Nos encontramos en el octavo año del Decenio Internacional para los Afrodescendientes (2015-2024) proclamado por la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas, que convoca a adoptar medidas eficaces para tratar las temáticas de reconocimiento, justicia y desarrollo.

Se exhorta a los órganos ejecutivos del nivel central de gobierno y a las entidades territoriales autónomas a cumplir con la Ley 848, del 27 de octubre de 2016, con la ejecución de políticas públicas y con el fortalecimiento de normas jurídicas, en el marco del Decenio Internacional para los Afrodescendientes.

¿Cuánto avance hemos tenido?, ¿cuánto hemos hecho como pueblo para generar acciones de impacto positivo y de beneficio colectivo?

Creo yo que se tiene un gran desafío por delante. Nosotros como principales beneficiarios debemos tomar las herramientas que tenemos para hacer prevalecer los derechos ya ganados. Hay que tomar las oportunidades para seguir educándonos y es tarea nuestra educar a las nuevas generaciones. El estudio y el conocimiento son las herramientas para alcanzar nuestras metas, aquellas por las cuales nuestros ancestros tanto lucharon. Vivir con los mismos derechos y oportunidades depende en gran parte de cuánto avancemos nosotros para que avancen otros.

Tomar las debilidades y convertirlas en fortaleza es posible, siguiendo a nuestros referentes y ancestros que históricamente nos han enseñado a transgredir, luchar desde una posición pacífica, excluyendo toda forma de violencia expresada en ninguna de sus formas.

Es nuestra tarea avanzar y llevar con nosotros un proceso de transformación con acciones de impacto positivo de efecto dominó, poniendo en práctica el amor, el respeto y la tolerancia; es decir, dar lo que queremos recibir.

No es fácil ni rápido, pero es un compromiso como seres humanos que buscamos un cambio para la humanidad. Todos podemos aportar desde nuestros espacios y roles.

Teniendo la responsabilidad de tener claro el liderazgo que se quiere ejercer, sin perder el horizonte y sobre todo tener la fuerte convicción de ser líderes transformadores.

Ya lo dijo el líder sudafricano Nelson Mandela: “El propósito de la libertad es crearla para otros”. Es algo parecido a la lucha de nuestros antepasados y la posta que hemos tomado.

 

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