Los Ovnis de Huanuni, con medio siglo de rock, reaparecen en los escenarios

 

Algunos grupos de música son más que talento, fans, conciertos y entrevistas. Hay artistas que son historia y cuyos pasos están ligados al derrotero de sus países. La leyenda musical de Los Ovnis de Huanuni nace en las sendas oscuras del subsuelo, allí donde también germinaron las más grandes reivindicaciones sociales del país. “Cada centro minero tenía un grupo de música, creo que éramos 18 en Oruro, pero para los años 70 sólo uno estaba grabando un disco”, cuenta Moisés Rivera, de Los Ovnis de Huanuni.

La agrupación se fundó a fines de la década del 60, su última gira fue en 1981 y una nueva está a punto de comenzar. Este sábado 26 se presentarán en El Alto, en Subterránea KaféConcert. Para la jornada se alistan cuatro músicos de Los Ovnis, tal y como pasó en los inicios de la banda, aunque del cuarteto original sólo queda uno.

Es Rivera, quien resguarda la historia del grupo. Preserva en el almacén de su memoria cada ensayo, invitación a conciertos y los cuatro discos que produjeron Los Ovnis de Huanuni, ese grupo de rock que décadas atrás presentaba su folk rock en distintos centros de producción minera en Potosí y Oruro, principalmente.

En la década del 70 el éxito ya los acompañaba con su primer disco grabado en el sello Lauro, de Cochabamba. Los siguientes tres fueron trabajados en los estudios Heriba. Canciones como Minero, Gente pobre, Ya no escucho tu última voz y Sé que no vendrás marcaron al cuarteto.

Sangre nueva

El grupo se fundó con los hermanos Zabala: Absalón, Noemí y Sara, a quienes se sumó el creativo Moisés Rivera. Ellos ya estaban habituados a la guitarra, teclados, bajo, cantar y componer. El sueño de música quedó suspendido cuando los padres de los integrantes los impulsaron a estudiar carreras convencionales y los artistas aceptaron, eran muy jóvenes.

“Muchos jóvenes tenían la inquietud en iniciarse en la música haciendo cóvers de grupos como The Beatles, Deep Purple, Pink Floyd, Carlos Santana como referentes de la época, a nosotros nos gustaba el rock y así fue el principio”, cuenta Waldo Aguilar, integrante de Los Ovnis en su versión renovada, la que está a punto de volver a los escenarios. Moisés Rivera, Pedro Ramos y Ramiro Jarandilla completan el nuevo póker musical.

“Nos hemos caracterizado por interpretar el folk rock, como los Grillos, Luz de América y los Signos. El primer disco que grabamos era un poco más latino, sólo ese”, explica Moisés. Recuerda que los ensayos eran modestos, alternaban en diferentes casas, garajes y patios para mejorar cada día, sin pensar que luego serían el grupo referente de rock de los 70 nacido en el ambiente minero.

“Antes toqué con Boris Rodríguez, de los Lovin Darks. He ido investigando y viendo los puntos de vista de estos grupos y creo que los Rolling Stone y The Beatles fueron una influencia muy fuerte en nuestra música, pero Los Ovnis estaban cantando en español y a diferencia de los Grillos o Los Signos, sus presentaciones no fueron comerciales”, añade otro de los integrantes de la nueva era, Ramiro Jarandilla.

Pulmón de Metal

En sus primeras presentaciones, Los Ovnis amenizaban fiestas juveniles de zonas mineras de Huanuni, en Oruro. Fueron, casi sin quererlo, una competencia para los grupos de folklore boliviano que se escuchaban en la misma época.

El elenco también marcó la diferencia en el ambiente rockero porque fue el primer cuarteto mixto, en un contexto dominado por hombres.

Alfredo Auza fue su representante. “Que en paz descanse. Él nos ayudó a hacernos conocer porque siempre viajaba llevando nuestra música en acetato. También se encargaba de conversar con los directores de las radios como Cóndor, Illimani, Méndez y muchas más”, rememora Moisés.

Luego de que su manager concretaba contratos, era difícil comunicarse con ellos para cambiar fechas o locaciones, los teléfonos inalámbricos y la telefonía móvil eran ciencia ficción para Los Ovnis.

Sus composiciones no tenían recovecos en el lenguaje, ofrecían mensajes directos y sencillos, así los trabajadores de interior mina se sentían identificados. No necesitaron de instrumentos nativos ni buscaron mostrarse como sus padres, sino como los hijos de una generación con ansias de superación y expansión. Y claro, con gustos rockeros.

Los Ovnis eran locales en cualquiera de sus conciertos, aunque las invitaciones venían de otros centros mineros. Recorrieron todo el país. Algunas de sus presentaciones no fueron cerca de los metales y se hicieron en campamentos donde los mineros habían migrado, por ejemplo, llegaron al Barrio Minero, de Cochabamba, zona creada tras el despido de trabajadores del subsuelo, en la época dictatorial.

También estuvieron en Chile, Brasil, Argentina, Perú y Colombia. Visitaron las minas de cobre y carbón de piedra. Donde estaba un minero, aparecían Los Ovnis.

“Siempre rescataré de ellos el aporte al crecimiento del rock boliviano, la particularidad de sus composiciones que tiene un sutil toque nacional y la sinceridad de sus letras”, dice Gonzalo Vedia, productor musical que los invitó a tocar en El Alto. “Es hora de valorar el trabajo que dejaron plasmado en cuatro discos y hacerles sentir que su música vive y gusta a mucha gente”, acota.

El gusto de doña Yolanda

Los Ovnis de Huanuni se hicieron conocer en esferas que ni ellos mismos imaginaban. Un día su representante les consultó para participar en un nuevo concierto, esta vez se trataba de una función privada. Según los recuerdos del fundador, que aún es parte del grupo, eran muy resentidos como para aceptar espectáculos para ciertas personas.

“Hugo Banzer (quien gobernó con mano dura entre 1971 y 1977) quería que vayamos a La Paz para tocar en el cumpleaños de su esposa Yolanda Prada, pero nosotros no podíamos ser traidores. Somos enemigos de los militares y masacradores, por eso rechazamos la invitación y es el único contrato que hemos rechazado. Luego hemos ido hasta a prefecturas, pero con militares no es posible”, recuerda Moisés.

Uno de los himnos rockeros del cancionero nacional es Minero, de Los Ovnis. Parte de la letra se refiere así al trabajador del subsuelo: “Tu sacrificio logrará para tu pueblo progreso y paz. Minero eres tú, pulmón de metal, tu vida entera casi por nada tú lo das”.

Eran épocas de lucha. “Teníamos muchos problemas, hubo intervenciones militares y éramos hijos de mineros. Si analizamos la letra de otros grupos de rock del mundo, son también contestarías con hechos como la Guerra de Vietnam. Las letras eran reales y eso es algo que el público aprecia, la autenticidad y el sentido histórico”, cuenta Waldo Aguilar.

El Alto en la mira

Cuatro nuevos temas se grabaron en 2000 y en 2008 hubo un par de presentaciones de Los Ovnis de Huanuni.

Ahora el objetivo es concretar una gira en diferentes ciudades del país: La Paz, El Alto, Cochabamba y Sucre. El productor Gonzalo Vedia abrió cerca de la Ceja, entre las calles 3 y 4, un espacio para el rock y metal; allá se presentarán.

“Considero que (El Alto) es una de las escenas más fuertes del país, por eso apostamos en abrir un espacio único y con buen sonido, para que los metal head alteños y paceños tengan un lugar de compartimiento con la música que a ellos les gusta”, añade.

El concierto que ahora se promociona ofrecerá primero una tertulia en la que los asistentes podrán conversar con los integrantes del grupo. “Tendremos el placer de escuchar el primer set musical de Los Ovnis, serán como tres horas de pura música de la nueva ola setentera, así que están a tiempo de ser partícipes de este gran retorno”, anuncia Vedia.

Para los integrantes del grupo (que tiene el nombre gracias a los cómics de la época que se referían a mundos extraterrestres) es un momento de alegría, de nostalgias y de retos.

Es un público nuevo y aunque muchos son fans sin haberlos visto tocar nunca, saben que la cercanía de un escenario significa otro tipo de complicidad. “Estamos emocionados”, dice el fundador Moisés Rivera. Él, que es un hombre repleto de historia y ha vivido situaciones de represión que combatió con música, hoy está emocionado.

 

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