¿Por qué Xavier Albó quiso devolverle el Cóndor de los Andes a Evo Morales?

 

El investigador social y sacerdote jesuita, Xavier Albó, advirtió en 2017 que estaba analizando devolver la medalla del Cóndor de los Andes al entonces presidente Evo Morales, luego de haberse conocido que Morales y Álvaro García Linera habían sido habilitados por el Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) para postular indefinidamente a la Presidencia y Vicepresidencia.

Cuando Página Siete le consultó sobre la habilitación perpetua dijo que “es una de las cosas que a lo mejor me haría pensar en que si esto se prolonga y según por donde vaya, creo que le tendré que devolver el Cóndor de Los Andes a Evo”.

Albó fue galardonado junto al sacerdote jesuita Mauricio Bacardit con la máxima distinción nacional, en 2016, por su aporte académico y su lucha junto a los movimientos sociales.

Morales entregó la medalla indicando que son “dos hermanos de la Iglesia Católica que aportaron para la liberación de nuestros pueblos en Bolivia”.

Albó apoyó al denominado proceso de cambio en sus primeros años, pero se fue transformando en una voz crítica sobre todo por el prorroguismo de Morales.

Este viernes, el expresidente lamentó la muerte de Albó, pero no hizo ninguna referencia a las críticas que éste le lanzó en el último tramo de su vida.

“Con gran pena en el corazón despedimos al hermano Xavier Albó, religioso e intelectual comprometido con la lucha por dignidad, soberanía y libertad con identidad de los pueblos indígenas. Su pensamiento revolucionario sirvió de base para la construcción del Estado Plurinacional”, escribió Morales en su Twitter y publicó la foto de él entregándole el Cóndor de los Andes.

La muerte de Albó causó pesar en los más diversos ámbitos de la sociedad boliviana, entre ellos políticos del oficialismo y la oposición, académicos, líderes sociales, dirigentes sindicales, entre otros.

Albó, en otra entrevista con Página Siete, también criticó que Morales le haya entregado la medalla del Cóndor de los Andes, la misma que recibió él, al dictador de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang, que gobierna aquel país desde 1979. “Yo creo que es una cosa que la hacen con muchos presidentes cuando acaban, pero me parece que es un error”.

 

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