El pueblo y el diputado

El diputado suplente Rolando Cuéllar, acusado de transfugio y expulsado “con ignominia” por la dirigencia de su partido, el Movimiento Al Socialismo, ha presentado un proyecto de ley mordaza dirigido a los dirigentes de los movimientos cívicos, a quienes plantea procesar por terrorismo, alzamiento armado y organización criminal por hablar a nombre del pueblo sin haber sido elegidos.

Una atrevida propuesta que sale de un legislador por el que nadie votó directamente (los votos son por los titulares) pero que habla con frecuencia a nombre de los bolivianos (como lo hacen infinidad de no electos de su partido y de otros), y que además se atribuye funciones de juez y emite lapidarias sentencias sustentadas solamente en su odio.

“Estos delincuentes que no son autoridades electas, que hablan a nombre del pueblo boliviano, tienen que estar en la cárcel de Cantumarca, estos criminales no pueden hablar a nombre del pueblo cuando nadie los ha elegido. Tienen que estar en Chonchocoro”, sentenció. El diputado debería saber que eso lo decide la justicia y no sus percepciones.

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