Honrar la democracia

Honrar la democracia, a 40 años de su restitución, significaría honrar, de una u otra manera, la búsqueda de un porvenir con mejores condiciones de vida, para la gente empobrecida, de manera prioritaria. Para los amplios sectores sociales del departamento de Potosí, entre ellos, que viven en el área rural del altiplano, quienes están inmersos, en una grave situación de hambre, no obstante que el país atravesó una etapa de bonanza económica, entre 2005 y 2014, como resultado del boom del gas natural. “Bolivia, pese que avanzó en la reducción del hambre, todavía mantiene uno de los índices más altos de Sudamérica (el más alto después de Ecuador y Venezuela)” (1), señalan organismos internacionales.
Para el numeroso contingente de informales, constituido en su mayoría por personas que no cuentan con un ingreso estable y menos con seguridad social, que sobrevive al día, en arterias públicas. “La informalidad llega al 80% del mercado laborar y solo 20% formal”, se indicó (2). Se debe tratar de reducir ese número, creando nuevas fuentes de trabajo. Ahora que se postula la democracia, acá y acullá, como panacea para los problemas más inmediatos.
Esa perspectiva debería movilizarnos, a derechistas e izquierdistas, a orientales y occidentales, en un haz de voluntades, como una firme respuesta a los desafíos, de un futuro incierto.
Con el propósito de honrar, asimismo, la memoria de quienes hicieron posible el retorno de la democracia boliviana, quebrantada por la dictadura, entre 1964 y 1982. Época en que los “dueños” del país, aguijoneados por el desmedido afán de perpetuarse en el Poder, asumieron hechos que rayaron con la irracionalidad. Persiguieron y encarcelaron a líderes políticos, fragmentaron partidos, alentaron organizaciones sindicales paralelas, manejaron confederaciones campesinas serviles y otros actos, que están debidamente registrados en la memoria histórica. Excesos que jamás deberían empañar la historia Patria.
Honrar la democracia, es honrar, asimismo, a la Patria, que clama unidad, productividad y prosperidad, por el bien común. Bienestar y paz social, preservando, en todo caso, la libertad y los derechos humanos, enarbolados universalmente.
No caigamos en el despropósito de incurrir en actitudes autoritarias, que son incompatibles, desde todo punto de vista, con el espíritu y la praxis democrática. Con esas actitudes que tanto cuestionamos y condenamos, a diario, desde el oficialismo y la oposición. Lo hicimos tanto ayer, como hoy. “Ni perdón ni olvido ante los excesos dictatoriales”, dijeron las víctimas.
En democracia debemos promover, sobre todas las diferencias que nos separen, la unidad nacional, con el único objetivo de impulsar el desarrollo, con bienestar social. Con el propósito de ofrecer empleo y devolver la esperanza a quienes subsisten inmersos en la pobreza y extrema pobreza. Ese sería el mayor logro y mérito de nuestros tiempos. Lo demás es cuento.
En suma: habría que honrar la democracia, trabajando por el bien del país.

NOTAS
(1) “Santa Cruz tiene baja incidencia de hambre con relación a Potosí”. EL DIARIO, La Paz – Bolivia, 16 de noviembre de 2022.
(2) “Al tercer trimestre de 2022 tasa de ocupación llega al 70,6%”. EL DIARIO, La Paz – Bolivia, 16 de noviembre de 2022.

La entrada Honrar la democracia se publicó primero en El Diario – Bolivia.

Deja tu comentario

A %d blogueros les gusta esto: