¿Dinamizará el litio la economía de Bolivia?

En recientes declaraciones, el Ministro de Economía y Finanzas Públicas ha manifestado: “Mientras que la producción de cloruro de potasio ha mejorado en términos del litio y ‘tenemos un escenario de poner en funcionamiento nuestra planta de carbonato de litio a principios de 2023’”.
Recordó que ‘el precio de la tonelada del litio ha pasado de 5,000 dólares a 75,000 mil dólares’.
Además, dijo que las ventas por cloruro de potasio y carbonato de litio están creciendo en más de 400%.
Al respecto, conviene anotar lo siguiente:
1) Efectivamente, la producción cloruro de litio y de carbonato de litio ha ido subiendo desde el año pasado. Sin embargo, en relación con el primer compuesto, es necesario aclarar que su nivel de producción aún se mantiene por debajo del 20% de la capacidad de la planta industrial inaugurada en 2018. Asimismo, la opinión pública debería saber que, hasta la fecha, Bolivia sigue produciendo carbonato de litio sólo a nivel piloto y que la planta de tratamiento de agua adjudicada recientemente, en medio de una serie de denuncias de conflicto de intereses y posible corrupción, clave para que funcione la planta industrial de carbonato de litio, no estará lista a principios del próximo año, tal como sostiene el ministro, sino en el mejor de los casos en junio o julio. Sería bueno que el ministro se informe mejor sobre el plazo acordado con la empresa adjudicada para evitar hacer comentarios fuera de lugar en torno a un tema tan sensible para el país como el litio. Se debería tomar en cuenta también que YLB no estará en condiciones de producir a capacidad plena desde el primer día de funcionamiento de la planta, motivo por el cual el ministro no debería saltar a conclusiones exageradas antes de tiempo, como las de creer que las exportaciones de litio servirán para “dinamizar la economía”.
2) Es verdad que las ventas de cloruro de potasio y carbonato de litio, se han incrementado de manera significativa, aunque cabe aclarar que mucho más las del segundo compuesto antes que las del primero. En relación con las razones del incremento en las ventas de carbonato de litio, en particular, habría que referirse antes que nada al precio internacional que, tal como menciona el ministro, subió de manera exponencial. Pero, más allá de eso, el ministro debería informarse de que el aumento de 2021 se debió a que YLB no había exportado prácticamente nada durante los años 2019 y 2020, por lo que no se puede considerar como un resultado atribuible al actual gobierno ni mucho menos. Esto se podrá evidenciar cuando se comparen las cifras de volúmenes de exportación correspondientes a 2021 y 2022 y se constate que el país terminará exportando menos toneladas de carbonato de litio este año que el año anterior, lo que, por supuesto, resultará mimetizado en el valor de exportación, por el aumento del precio internacional.
Por último, le aclaro al ministro que los altos precios de exportación de ambos compuestos químicos no se mantendrán para siempre en los niveles actuales y que hasta ahora el país se ha beneficiado de ellos principalmente gracias a que, en tiempos de enorme escasez de potasio y litio a nivel global, la calidad de sus productos no cuenta. Esto se aplica tanto al cloruro de potasio (no necesariamente grado estándar) como al carbonato de litio (grado técnico, no grado batería) que actualmente comercializa YLB en el mercado internacional.

El autor es Analista de la Economía del Litio.

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