Sacaba y Senkata, donde los pongos mueren por defender a sus amos

Generalmente y como es lógico, los explotados, los pongos, los sometidos, los oprimidos, los esclavizados se levantan en rebelión para liberarse, pero en Bolivia ocurre todo lo contrario, cuando tenemos raros, sorprendentes y excepcionales levantamientos de estos pongos que marchan, bloquean, queman buses, ambulancias, dinamitan y destruyen pasarelas, asesinan policías, etc., pero no para liberarse, sino para remachar y fortalecer su situación de pongueaje, de dependencia y sometimiento ante sus amos blancoides de ideologías foráneas.
Es preciso no confundir la lucha de los pobres, de los desposeídos, de la clase obrera, de los pueblos y naciones indígenas, etc. por sus derechos, por sus reivindicaciones, con aquellas acciones de los pongos, de los engañados, embaucados e idiotizados con ideologías foráneas como el socialismo fascista, que se movilizan, luchan y hasta mueren por defender a sus opresores, a sus nuevos amos de la oligarquía blancoide azul. Esta situación sería como si la clase obrera luchara, ofrendara su vida y sus más caras aspiraciones en defensa de sus enemigos de clase.
Lo de Senkata y Sacaba confirma nuestra afirmación de cómo los indios ofrendan sus vidas para defender los intereses de las mismas familias que hace más de cinco siglos han oprimido, explotado y marginado a los pueblos y naciones indígenas, solo que por ahora estos emergentes oligarcas blancoides, patrones de los nuevos pongos, vienen disfrazados de color azul y son del Movimiento al Socialismo Unzaguista y, lo que es peor, para engañar a propios y extraños, se han apropiado de símbolos, del discurso indianista, katarista para medrar del poder en nombre de los pueblos indígenas.
Algunos vándalos e incautos que sacrificaron sus vidas y fueron heridos algunos de ellos en defensa de intereses ajenos, ideologías foráneas a su identidad, de ninguna manera pueden ser considerados como héroes del pueblo, sino son solo incautos que murieron para beneficiar intereses ajenos, siendo sus acciones para defender los privilegios de sus patrones de la oligarquía blancoide azul, encaramados en los altos niveles del poder durante más de tres quinquenios, basada en una ideología foránea, como es el socialismo fascista del MAS Unzaguista, que nada tiene que ver con los intereses e ideología de los pueblos y naciones indígenas.
En los hechos, las muertes de Senkata y Sacaba representan ofrendas de vidas humanas en defensa de ideologías ajenas, neo coloniales y anti indígenas, como es el socialismo fascista de extrema derecha proveniente de la Falange Socialista Boliviana, de cuya raíz emerge el masismo, constatándose la desubicación ideológica y de identidad de algunos indígenas que ofrendaron sus vidas defendiendo a sus amos blancoides.
Estos grupos de Sacaba y Senkata, carentes de principios y valores característicos de los pueblos indígenas y sin ideología con base en su identidad, solo buscaron, sin darse cuenta, defender y fortalecer una corriente neocolonial y ajena a la de las mayorías indígenas, como es el socialismo fascista del MAS, con la finalidad de imponer el retorno de sus amos y patrones blancoides azules para que los sigan dominando y sometiendo al pongueaje político, en pleno Siglo XXI.
Es preciso señalar que estos sectores de Senkata de El Alto, Sacaba en Cochabamba y de algunas regiones rurales que son sometidos al pongueaje político, bloquean, marchan, se enfrentan a las fuerzas policiales y militares hasta ofrendar sus vidas para defender los intereses y los privilegios de sus nuevos opresores y explotadores azules, que se han convertido en sus amos y señores, que les vienen engañando y embaucando con discursos falaces e ideologías foráneas, como el supuesto socialismo, durante más de una década y media. Este pequeño grupo de oligarcas blancoides está conformado por los García Linera, Juan Ramón Quintana de ADN, Alberto Arce del MNR, Adriana Salvatierra, Susana Rivero del MIR, Leny Valdivia de la NFR, César Dokweiler, María Nela Prada y otros que se han encaramado en el poder a partir de 2006 en nombre de los pueblos indígenas, para luego masacrarlos, encarcelarlos, asesinarlos, perseguirlos, dividirlos, tal como ocurrió con los achacacheños y ahora con los aymaras de Adepcoca.
Este movimiento de pongos, de chitakus y de llunk’us, carente de una ideología basada en su identidad y principios, solo busca defender y fortalecer una corriente ideológica colonial y ajena a la de las mayorías indígenas con esa perorata del socialismo unzaguista del MAS, que ante la huida de Evo Morales y su entorno blancoide, los sometidos en los tres quinquenios se levantaron para que retornen sus amos y patrones azules racistas, para que los sigan dominando y sometiendo.
Los verdaderos responsables y beneficiarios de las muertes de Senkata y Sacaba son los miembros de la cúpula del MAS Unzaguista que soliviantaron y presionaron bajo amenazas al vecindario, trajeron gente de otros lados para provocar todas las acciones delictivas, que luego fueron reprimidos en defensa de la población toda, ante la gravísima amenaza de la explosión de los tanques de YPFB. Por todo ello, los autores intelectuales, materiales y sus beneficiarios, que por ahora se campean impunemente, deben ser procesados y detenidos para ser enviados a la cárcel, tal como hicieron con algunos militares y policías. Todo ello solo será posible con otra justicia y con otro gobierno.

El autor es comunicador social.

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