Gorbachov, un militante de la destrucción de armas nucleares

Cuando uno menciona el nombre de Mijail Gorbachov, inmediatamente lo asocia con dos palabras rusas: “perestroika” y “glasnost”, que significan reconstrucción, la primera, y apertura, la segunda. Y, como es de suponer, estos dos conceptos nos remontan a la época en la que Gorbachov fue presidente, el último, de la URSS. Términos innovadores que cambiaron la hasta entonces rígida estructura de la Unión Soviética.
Gorbachov, controvertido personaje del Siglo XX, falleció a fines del mes pasado, a los 91 años. Fue enterrado en los primeros días de este mes, sin recibir los honores de Estado, y sin la presencia del actual presidente de Rusia, Vladimir Putin, quien alegó problemas de agenda.
Para poder entender la postura y los objetivos de Gorbachov, debemos antes ver la realidad de la URSS, que atravesaba una delicada situación económica y social. Este político ruso tenía una mente abierta. Como dijo el profesor Archie Brown de la Universidad de Oxford, resultó más reformista de lo que creían sus compañeros del Politburó y cuanto más reformaba el sistema soviético, más socavaba la tradicional omnipotencia del líder del partido, que era la base de su poder.
A la muerte de Konstantin Chernenko, en 1985, el número dos en la jerarquía de la URSS, Mijaíl Gorbachov, era un político de 54 años, de ideas reformistas, que fue elegido por unanimidad como secretario general del Partido Comunista, desde donde impulsó sus políticas de apertura. Gorbachov lanzó sus estrategias para impedir el colapso de la Unión Soviética, que parecía inminente. Fue muy claro al señalar que su país necesitaba una reestructuración económica o perestroika, que estuvo acompañada de apertura y transparencia, la glasnost.
En la administración de Gorbachov aumentaron la tolerancia de credo y pensamiento y la divulgación de noticias nacionales e internacionales. También se empeñó en democratizar el Partido Comunista y permitir el pluripartidismo. En política exterior, Gorbachov se empeñó en terminar los años de Guerra Fría y, buscando el control de las armas nucleares, firmó acuerdos con los gobiernos estadounidenses de Ronald Reagan y George Bush.
En años recientes, Gorbachov vio como el logro del control de armas nucleares se desvanecía, cuando en 2019 Donald Trump retiró a su país del tratado de las Fuerzas Nucleares de Rango Intermedio, paso que luego también dio Putin. Gorbachov también puso fin a la ocupación soviética de Afganistán, regularizó las relaciones diplomáticas con China, e incluso se alió con Estados Unidos durante la Guerra del Golfo en 1991.
Las acciones de Gorbachov tuvieron dos reacciones contrapuestas. Si bien la comunidad internacional la aclamó, en el interior de su país no pudo recuperar su reputación, pues lo consideraban responsable de la caída de la URSS, tanto así que en las elecciones presidenciales de 1996 solo tuvo el apoyo del 5% de los votantes.
El mismo Gorbachov, como señalan en la agencia de noticias BBC, analizaba así su papel en la caída del bloque soviético: “A pesar de todos los males y miserias actuales, los rusos, y en general la gran mayoría de los ciudadanos de los países de la ex órbita soviética, prefieren vivir en una sociedad libre y democrática, como la que hoy disfrutan, a la situación que vivían bajo el comunismo. Ese es el marco en el que puedo encuadrar mi responsabilidad en mi etapa como exmandatario de la Unión Soviética”.
Mijaíl Gorbachov padecía una larga y grave enfermedad, según informó el centro hospitalario a los medios rusos. Fue enterrado en el cementerio Novodevichy de Moscú, donde descansan su esposa Raisa, fallecida en 1999, y muchos rusos prominentes, informó la agencia de noticias rusa Tass. Gorbachov fue un convencido de que “todas las naciones deben destruir todas las armas nucleares. Es necesario para salvarnos a nosotros mismos y a nuestro planeta”, declaró a la BBC en noviembre de 2019, cuando se conmemoraba el 30 aniversario de la caída del Muro de Berlín, el hecho que probablemente marcó más su intensa vida política.
El último mandatario de la URSS reconoció que el proceso iniciado con la perestroika no llegó a completarse. “Tenemos que hablar francamente de esto. Hay personas para quienes la libertad es una molestia, no se sienten bien con ella”, remarcó sin aclarar a quiénes se refería. Este personaje publicó libros como “La hora de la Paz”, “El siglo futuro de la Paz”, “No hay alternativa de la Paz”, “Moratoria” y “Perestroika”.
El desarme nuclear se convirtió en una de sus causas. Gorbachov tuvo la aclamación de la comunidad internacional y recibió el Premio Nobel de la Paz en octubre de 1990 por su papel en la finalización de la Guerra Fría y la reunificación de Alemania.
Desde estas líneas, un sentido homenaje por su lucha por la paz en el mundo entero. Paz en su tumba.

El autor es Economista.

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