Hacia una Bolivia Posible

Bolivia Posible es una consigna que manejo desde 2001 mediante un programa radial llamado Síntesis Semanal, hoy en redes sociales. Creada con la visión de que es altamente posible la unidad del país en momentos de enfrentamientos, dislocamientos o divisionismo entre bolivianas/os. Ahora con el último Cabildo realizado en Santa Cruz en el que se plantea nuevamente una ruta hacia el federalismo, vuelve a tomar más cuerpo la señalada consigna.
El tema del federalismo no es nuevo en el país. Si bien la propia Santa Cruz es el primer departamento en proponerlo en 1876. En 1890 Beni igual lo propuso y en 1899 (Guerra Federal) también La Paz puso en la mesa del debate dicha temática. En ese momento el país –gobernado por José Manuel Pando– estuvo a un paso de pasar al régimen federal, que los liberales y el pueblo de La Paz habían tomado como bandera política, o continuar con el régimen unitario. Más pudo el sentimiento de bolivianidad antes que la desintegración.
Si bien el federalismo, teniendo como antesala a las autonomías departamentales, está ya implementado de manera indirecta en el país; habiendo sido liderada entre 2003 a 2009 por el Comité pro Santa Cruz para luego entrar en vigencia el 7 de febrero de 2009 con la promulgación de la actual Constitución Política del Estado (CPE), se hace urgente y necesaria su revisión, lo cual no debe implicar hacia un separatismo territorial.
El problema es que no hay autonomía sin recursos económicos y que no se puede abordar la descentralización del Estado sin un pacto fiscal, pues no tiene ningún sentido que los gobiernos departamentales se encarguen de prestar servicios a la ciudadanía cuando el gobierno central se queda con los recursos económicos y si el dinero estaría donde se lo necesita, la autonomía sería imparable. Eso es lo que se debe revisar para evitar que el tema del federalismo reflote afectando la integridad de esta Bolivia Posible.
Desde Santa Cruz se ha demostrado que está en franca decadencia el Estado Plurinacional y que ahora más que nunca se puede refundar una nueva Bolivia Posible, reinventando un nuevo sistema de organización política que permita que esa torta grande que maneja el centralismo sea distribuida y de manera equitativa entre los nueve departamentos para que más adelante, ante cualquier reclamo regional, no exista esa cortina de humo llamada federalismo.
Hoy en Santa Cruz reside la mayor y más diversa población de ciudadanos bolivianos y esto es debido a la tolerancia y espíritu solidario de la región. Su historia y desarrollo que ha tenido es el resultado de un asombroso emprendimiento debido a la mezcla de pueblos y culturas, a las oportunidades económicas, a su tolerancia religiosa y a su búsqueda de convivencia democrática pacífica y con inclusión social y política.
Lo que le falta, es un verdadero líder político con proyección nacional y que enamore a esa Bolivia Posible que espera nuevos cambios trascendentales en su historia. El liderazgo cruceño se caracteriza por ser pragmático dentro del sector económico, lo cual no siempre estuvo acompañado de su participación en el ámbito político, lo que requiere de un trabajo todavía a largo plazo. Desde 1825, cuando Bolivia nació a la vida independiente, hasta este tiempo, el país tuvo apenas tres presidentes cruceños. El primero fue José Miguel de Velasco (1837-1839), luego Germán Busch Becerra (1937-1939) y, finalmente, Hugo Banzer Suárez (1971-1978 mediante golpe de Estado y 1997-2001 mediante elecciones).
Sí Santa Cruz acoge a ciudadanas/os de todas las regiones con una visión de integración por el fuerte aporte económico que hace al país, sus actuales líderes cívicos regionales (Fernando Camacho o Rómulo Calvo) que no logran trascender a nivel nacional, están muy equivocados al plantear nuevamente la federalización de la Patria porque ellos no deben olvidar que la gran cantidad poblacional que ahora tiene dicho departamento, casi un 70% corresponde a gente migrante del occidente, valles y amazonia, situación que da a pensar que el “revisar la relación de Santa Cruz con el Estado boliviano”, será todo un fracaso. Y lo que les debe quedar claro es que antes de pasar a un régimen federalista, primero debemos terminar de consolidar las autonomías regionales que no terminaron de nacer.
Hablar hoy de liderazgos territoriales, lo que en realidad persigue el federalismo, es un tremendo error, porque conduce a la idea de confrontación de territorios entre oriente y occidente. El nuevo y verdadero líder cruceño nacional que surja en los próximos años debe tener un discurso de una sincera integración para conformar esa Bolivia Posible que nos sigue esperando, desde su creación, con visión de país.

El autor es Comunicador social.

La entrada Hacia una Bolivia Posible se publicó primero en El Diario – Bolivia.

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