Qué tiempos aquellos

Chile carece de gas natural, pero posee grandes reservas de litio en el norte de su territorio. Como primer productor mundial de cobre recibe importantes ingresos. También exporta hierro.
La zona minera chilena tiene una alta demanda de gas natural. Inclusive para la fabricación de explosivos con amoniaco. Hubiera sido interesante ganar ese mercado, oportunidad que fue desaprovechada. Aquí ciertos grupos maximalistas se opusieron tenazmente a que el gas salga por Chile, hacia EEUU. “No queremos que vaya por ahí, porque tenemos algo pendiente con Chile”, decían. “Ni una molécula de gas, mientras no solucione nuestro enclaustramiento”, reiteraban.
Chile, que rechazó abrumadoramente el proyecto de una nueva Constitución, busca, ahora, otra opción que sustituya el gas en la actividad industrial. Para una mutación energética con el hidrógeno verde se trabaja intensamente, en el norte del desierto de Atacama y en el extremo sur de Magallanes, pese a cuestionamientos de algunas organizaciones sociales. “El hidrógeno verde es una alternativa real para una transición energética que nos lleve a un futuro más sustentable”, declaró el presidente Gabriel Boric. Ese país considera que el “oro verde” le abrirá nuevas perspectivas.
En consecuencia: Argentina busca aprovechar el gas de Vaca Muerta, para abastecer su mercado interno. Pretende, inclusive, inyectar el energético al Brasil. Éste activa, asimismo, Presal, en las profundidades del océano Atlántico. Las reservas de Camisea, le sobran y bastan al Perú. Se dijo que representarían las mayores reservas de Sudamérica, pero confronta serios problemas para encarar su masificación. Chile reitera que prescindirá de los combustibles fósiles y que producirá y exportará el combustible limpio. ¿Nos tomará la delantera?
Bolivia, en la década de los 60 del siglo pasado, ya había detectado reservas considerables de gas natural. Estuvo en procura de consolidar el mercado argentino para exportación y obtener mayores recursos para las arcas del Estado. Se descartaba, entonces, el gasoducto al Brasil, por su elevado costo. Éste bordeaba los 250 millones de dólares (1), lejos de la realidad económica de ese tiempo.
En la década del 70 Bolivia era el único país proveedor de gas en Sudamérica. Exportaba el energético a la Argentina. En 2002 contaba con 52.3 trillones de pies cúbicos, de reservas de gas natural certificadas (2). Con este monto podía cubrir no solo los requerimientos de Argentina y Brasil, sino de otros mercados. Fue el segundo país, después de Venezuela, con cuantiosas reservas. ¡Qué tiempos, aquellos! Hoy, sensiblemente, la producción va en declive y la exportación se reduce.
Habría que buscar otros rubros que nos permitan alcanzar el desarrollo nacional.

NOTAS
(1) Gral. René Barrientos Ortuño: “Esclarecimiento del problema petrolífero y gasífero del país”. Folletín publicado, en La Paz – Bolivia, en 22/12/1967. Pág. 32.
(2) “Hacia un enfoque trinacional de las relaciones entre Bolivia, Chile y Perú” – Segunda parte -. Impreso, en La Paz – Bolivia, en diciembre de 2002. Pág. 49.

La entrada Qué tiempos aquellos se publicó primero en El Diario – Bolivia.

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