El “desgaste” puede ser estallido

El paro de Santa Cruz está tomando un rumbo preocupante. Cada día se pone más tenso, más violento, más intolerante de uno y otro lado, lo cual es natural, luego de más de un mes de paralización de actividades, de no poder circular con libertad, de no poder trabajar para llevar el pan del día a la familia.

Para entender la situación de desesperación en la que se encuentra la gente hay que recordar que el 2019 ya hubo una paralización de 21 días, que el 2020 fue un año de encierro por la pandemia y que el 2021 fue un año a media máquina por el mismo motivo. Y resulta que el 2022, que debía ser el año de la recuperación económica y de la libertad ciudadana, para Santa Cruz termina siendo, otra vez, un año de paro, bloqueo y violencia. Así, no hay cuerpo ni espíritu que aguante, por mucha convicción que haya en el ambiente.

El Gobierno ha jugado a aplastar al enemigo primero y, al no haber logrado su objetivo, ha optado por el desgaste, pero lejos de eso, lo que puede ocurrir es un estallido del que tanto Gobierno como los líderes de la protesta cruceña pueden arrepentirse. Los enviados del MAS y los que quieren trabajar protagonizan escaramuzas diarias con los que quieren bloquear, pero pronto este estado de violencia y descomposición puede ser incontrolable.

¿Dónde está el liderazgo del presidente Luis Arce que no reúne a su bancada para que de una vez se apruebe una ley del censo para garantizar el reparto de recursos económicos en 2024 y la distribución de escaños antes de las elecciones de 2025? ¿O es que él, igual que Evo Morales, no quiere una ley porque le resta autoridad?

Y, ¿dónde están los líderes de la oposición que no se ordenan de una vez, presentan un solo proyecto con el mismo tenor? El intento de hacer aprobar un proyecto de ley que fije el censo para 2023, como pretenden los opositores, a estas alturas es inviable, porque el mismo cabildo cruceño ha pedido recursos para 2024 y escaños antes de las elecciones, pero no ha aprobado nada respecto al 2023. Por el contrario, ha quedado implícito que se aceptaba que el censo sea el 2024, porque se ha pedido elevar a rango de ley el decreto de Luis Arce y el citado decreto dice que el censo será el 2024 y que los recursos se repartirán el mismo año. Lo que faltaría agregar es el tema de los escaños que, dicho sea de paso, fue garantizado por tres órganos del Estado, lo que significa que no debería haber ningún escollo para su aprobación en una ley.

El MAS no quiere una ley y los líderes cruceños no quieren suspender el paro. La irresponsabilidad de ambos es descomunal, sin darse cuenta que están llevando a Santa Cruz a un estado de tensión próximo a estallar.

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