“Experimento social”

Más allá del extraño pretexto que encontró la actual Miss Bolivia para justificar su acto de malicia en contra de sus compañeras y particularmente de la representante de Potosí al calificarlo como “experimento social”, lo que queda claro es que estos concursos de belleza no sirven para nada.

Rectificamos, sí sirven para que las franquicias ganen mucho dinero a costa de exponer a las mujeres sobre una pasarela como si de objetos se tratara. Lejos de los conceptos de solidaridad y sororidad que se promueven hoy en día entre las mujeres, estos concursos crean competencia y rivalidad entre las concursantes y, no por ideas o argumentos, sino por la apariencia física.

El país ha avanzado mucho en equidad de género, pero está claro que estos concursos son un anacronismo que no contribuyen a la causa de la igualdad entre hombres y mujeres.

Es hora de abrir un serio debate sobre los efectos nocivos de estos certámenes para que, de una vez por todas, sean eliminados de nuestro país para que podamos avanzar como sociedad.

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