Sica Sica ofrenda cada año decenas de aves para alejar a “malas almas”

Cada año en Sica Sica, La Paz, halcones, águilas, lechuzas y colibríes, entre otras aves, son capturadas y obligadas a llevar cintas de colores pegadas a sus cuerpos para ser vendidos hasta en 500 bolivianos. Ellas aguardan temerosas ser libres nuevamente, pero la mayoría tiene sus alas entumecidas tras horas de encierro, por lo que al ser liberadas para “alejar a las malas almas”, según la tradición local, caen de bruces o se estrellan contra las paredes.

“A todas luces este es un maltrato animal por una tradición local, sin embargo, el procedimiento es muy cruel al pegarles cintas en sus patas, cabezas o plumas, generándoles un gran daño. Eso, sin tomar en cuenta cómo fueron cazadas, hacinadas en bolsas y cajas, y todo el estrés al que son sometidas las aves”, explica Fernando Guerra, biólogo y además investigador asociado de la Colección Boliviana de Fauna, que estuvo por esa región del altiplano.

En Sica Sica, distante a 250 kilómetros de la ciudad de La Paz, la fiesta de Todos Santos se cumple como en toda la región andina, con la particularidad de que unos días antes los comunarios apresan anualmente hasta 60 aves de 15 especies diferentes para ofrendarlas “a las estrellas, al alaxpacha (el cielo en la cosmovisión andina)”, la dimensión donde viven los espíritus sagrados aymaras para que se lleven consigo “las malas almas”, reza un sabio aymara, según un video alojado en la página “Soy sicasiqueño”. La festividad se llama Witur Wiwa.

Alcalde minimiza

No obstante la tradicional ceremonia que se realiza desde hace más de 50 años, esconde un maltrato animal, además de la comercialización de las especies.

Ambos ilícitos están sancionados por la Ley de Medio Ambiente en Bolivia, que en su artículo 11 sostiene que aquel que incite, promueva, capture y/o comercialice el producto de la cacería, tenencia, acopio, transporte de especies animales y vegetales, o de sus derivados sin autorización o que estén declaradas en veda o reserva, poniendo en riesgo de extinción a las mismas, sufrirá la pena de privación de libertad de hasta dos años perdiendo las especies.

Página Siete habló con el alcalde de Sica Sica, Edwin Callisaya, que primero aclaró que no participó de la actividad en 2021, luego minimizó el impacto que tiene el ritual.

“Como gobierno municipal no impulsamos esto, sino que son usos y costumbres de la comunidad, pero efectivamente sería como una especie de maltrato animal, sin embargo, nosotros hemos recomendado que no se proceda a dañar ni mucho menos lastimar a los animalitos, por lo que he escuchado con mucha delicadeza los capturan y después los sueltan”, cuenta la autoridad. Los videos muestran que uno de los eventos se efectuó en las instalaciones ediles.

Callisaya indica que el evento se hace para espantar a “los malos espíritus que estarían rondando al pueblo y espiritualmente te sanas, esa es la idea”.

Opinan expertos aymaras

Sobre la tradición en Sica Sica, el amauta aymara César Callisaya señaló a este medio que las ritualidades andinas son diferentes en cada región.

“Hay algunos que efectivamente hacen rituales con animales en Todos Santos, pero las costumbres son distintas cerca del lago Titicaca y en otros lados, como en Sica Sica”, aseveró el sabio aymara.

Por su lado, el antropólogo aymara Freddy Maidana se limitó a indicar: “Es posible que la celebración tenga que ver con la fiesta del maíz, pero no tengo una referencia clara”.

Mientras que el teólogo aymara Guiniol Quilla apuntó que sí se realizan rituales utilizando las llamas, pero que “no hay datos sobre el uso de aves”.

Comercio de animales

El ritual se realiza anualmente al día siguiente del Día de los Difuntos, cuando toda la comunidad de Sica Sica y alrededores se reúne masivamente en la plaza principal del pueblo a metros de la iglesia de San Pedro.

Allí se instala una feria clandestina donde son ofertados desde halcones, águilas, lechuzas, búhos, colibrís, patos e incluso murciélagos. “Los halconcitos cuestan 500 bolivianos y las lechuzas 250 bolivianos”, oferta una mujer a los ocasionales clientes según videos de la festividad en Facebook. Los colibrís cuestan siete bolivianos y un murciélago 20 bolivianos, entre otros animales.

Los especímenes

Cada año, en Sica Sica al menos 60 aves de unas 15 especies, además de un murciélago (mamífero) son capturados, según videos alojados en la página “Soy sicasiqueño” y la misma constatación del biólogo Guerra.

En la feria, los halcones y las águilas, que llegan con sogas en las patas y en manos enguantadas de sus captores, intentan infructuosamente escapar, mientras pequeños búhos y lechuzas esperan en cajas y bolsas.

El biólogo cita las siguientes 15 especies apresadas, lo que no significa que hayan otras: Kili kili (Falco sparverius); Mamani-Paca (Geranoaetus melanoleucus); Buho (Bubo virginianus); Luli (Oreotrochilus stella); Yaca yaca (Colaptes rupicola); Kellunchus (Sicalis lutea y Sicalis olivascens); Alkamari (Phalcoboenus megalopterus); Lechucita (Athene cunicularia); Bandurria (Theristicus melanopis); Pichitankas (Zonotrichia capensis); lechuza de los campanarios (Tyto alba); Pato maicero (Anas geórgica) o chuseka; Waycho (Agriornis montanus); Chubta o chali (Phrygilus striceps) y la paloma (Columba libia). Junto a ellos el murciélago (Histiotus montanus), un mamífero.

Les ponen cintas de colores

Guerra desconoce cómo las atrapan, cuánto tiempo están hacinadas en cajas y bolsas, si comen o si alguna de las aves sufrió alguna herida en sus alas. No obstante, el ornitólogo y experto en avifauna Omar Rocha tiene dos hipótesis.

“Es muy probable que las atrapen usando trampas, colocando carnada y granos para luego apresarlas hay varias técnicas que los comunarios de varias regiones conocen muy bien”, expone Rocha, para quien el hecho de pegarles cintas y papeles de colores en sus cuerpos les provoca además un gran daño.

“Por tener un cuerpo extraño pegado, el ave puede ser presa más fácil de otros depredadores, como las rapaces, porque tener un objeto extraño en el cuerpo les genera un cambio de comportamiento y otras no se les acercarán”, describe el estudioso.

Guerra calcula que de los aproximadamente 60 animales que son cazados para la fiesta del Witur Wiwa, “un tercio mueren o se estrellan contra las paredes”. Eso también se vio en otro de los videos relacionados al evento en Facebook.

Rocha, que lleva años investigando aves en Bolivia, considera que algunos de los animales cazados en Sica Sica “pueden tener entumecidas sus alas después de haber sido atrapadas, por lo que se chocarán o volarán ciertas distancias para luego caer y debe haber también mortandad al ser atrapadas”.

Eso no es todo. Entre septiembre y octubre las aves comienzan su ciclo productivo, muchas empiezan a construir sus nidos, para la llegada de sus crías y todo ese ciclo se rompe con la caza indiscriminada. En la feria de Sica Sica se vieron especímenes juveniles, entre muchos.

“Ahora es la época cuando las aves ya van construyendo sus nidos. Se están reproduciendo y se alistan para la estación de la Primavera por el florecimiento de las plantas, se preparan para las lluvias, donde además habrá una explosión de insectos que son sus alimentos y todo ese ciclo se está cortando con esta tradición”, refrenda Guerra.

Y si bien las 15 especies de aves, y el murciélago, no están dentro de las categorías de vulnerabilidad del Libro Rojo en Bolivia, dos de ellas, el buho (Buho virginianus) y la lechucita (Athene cunicularia) sí figuran en el Apéndice II de la Cites (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres) un acuerdo internacional del que el país es signatario y que incluye especies que no están necesariamente en peligro de extinción, pero cuyo comercio debe controlarse a fin de evitar una utilización incompatible con su supervivencia. Ambas especies son víctimas de un comercio y tráfico de vida silvestre.

En noviembre se celebrará Todos Santos y es probable que algunas aves de la región andina, que comenzaron a construir sus nidos, sean cazadas, hacinadas y comercializadas en Sica Sica, donde tendrán la difícil de misión, como cada año, de “alejar a las malas almas” a “los malos espíritus” del pueblo, así sea con sus vidas.

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