Tó, el pederasta enviado a Bolivia y por el que los jesuitas debieron pedir perdón

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En 1992, el jesuita español Luis Tó González dejó España para prestar servicio como misionero en Bolivia. Partió desde Barcelona en medio de una gran despedida de sus superiores y un grupo de feligreses que elogiaban su labor y valentía para ir a un nuevo destino, a sus 57 años de edad.

Lo que no se dijo en aquella despedida, aunque todos lo sabían, es que la Sección Novena de la Audiencia Provincial de Barcelona, en su sentencia del 15 de octubre de 1992, había condenado a Tó por la comisión de “delitos contra la libertad sexual”. No se dijo que la víctima era una niña de ocho años de edad de uno de los colegios jesuitas más prestigiosos de Barcelona; que cuando Tó la atacó se preparaba para ser bautizada.

“El traslado del padre Tó a Bolivia es posiblemente uno de los temas por los que hemos de pedir perdón (…) Ahora, no actuaríamos de esa forma”, señaló en diciembre de 2018 el director de la Fundación Jesuitas Educación de Cataluña, Enric Masllorens, en entrevista con El Diario de España.

Ese año, en España, los jesuitas empezaron una investigación de casos de pederastia en todos los colegios que forman parte del ente dirigido por Masllorens. El caso de Tó era parte de la misma.

No fue solo una niña

Sandra tenía ocho años. Cursaba el tercer grado en el colegio Sant Ignasi de Loiola (jesuitas de Sarriá) de Barcelona. No estaba bautizada, por lo que su familia había decidido que ese año realice el sacramento.

En su colegio, el encargado de este tema era el director espiritual, el padre Tó González, quien se brindó a darle la formación. Apenas un mes después de iniciada la preparación, Sandra llegó a casa llorando.

“Si te lo cuento -le decía la niña a su madre-, te enfadarás mucho conmigo y no me querrás, porque es una cosa muy sucia. Al cabo de un rato, después de calmar a su hija y prometerle que no se lo contaría a nadie, la madre escuchó de la niña: el padre Tó me ha estado tocando”, relata el psicólogo español y periodista de investigación Pepe Rodríguez en su libro “La vida sexual del clero”.

El texto reúne testimonios y pruebas de una gran cantidad de casos de pederastia, entre ellos el de Tó. Para exponer el caso accedió a la sentencia emitida en contra del jesuita.

El caso de Sandra es uno de los pocos que llegó a la justicia, pero eso no quiere decir que no haya más víctimas. Durante la investigación se logró identificar a dos exalumnas y víctimas de Tó.

“Finalmente, el testimonio de estas dos chicas no fue tenido en cuenta por el tribunal que juzgó a Tó, ya que los hechos delictivos que denunciaron ya habían prescrito por el paso del tiempo”, explica Rodríguez.

En su libro “Pederastia en la Iglesia Católica”, Rodríguez sostiene que el colegio encubrió las denuncias en contra de Tó durante los 20 años anteriores a la sentencia.

La condena de Tó comprendía “dos penas de un año de prisión menor y otros seis años y un día de inhabilitación especial para cargos u oficios relacionados con la educación o dirección de la juventud en centros escolares”. El jesuita partió sin cumplirla.

Bolivia, bienvenido sin reparos

“La Curia Provincial de la Compañía de Jesús en Bolivia desea comunicar a la opinión pública que el caso referido siempre fue de conocimiento de las autoridades competentes y que se realizó el proceso judicial correspondiente con una sentencia establecida por la justicia española”, señala un comunicado de la Compañía de Jesús.

El comunicado fue emitido en diciembre de 2018, un año después de la muerte de Tó y tras un reportaje de El País. El artículo reveló que el sacerdote fue trasladado a Bolivia luego de ser sentenciado por el abuso de una niña de ocho años.

El reportaje ponía al descubierto que además de Tó, fueron varios los sacerdotes que luego de ser denunciados en España eran enviados a Latinoamérica.

Tó llegó al país en 1992. Trabajó en al menos cuatro ciudades del país. El Alto fue su primer destino. Allí permaneció hasta 1997, cuando se fue a Perú para un tratamiento psiquiátrico.

A su retorno, en 1998, Tó se instaló en La Paz, siendo el Cemse una de las instituciones en las que trabajó por varios años. En 2009 se trasladó a Oruro, donde trabajó en el Instituto de Aprendizaje Industrial.

Su pasó por Oruro fue corto, pues apenas un año después se trasladó a Cochabamba, debido a los problemas cardiacos. Allí colaboró en Casa Esperanza.

Desde entonces la Compañía de Jesús sostiene que durante el tiempo que Tó estuvo en Bolivia tuvo supervisión constante y se dedicó sólo a labores administrativas, cortando todo contacto con menores de edad.

“No es cierto”, sostuvo el exjesuita Pedro Lima. Afirma que conoció a Tó y éste cumplía labores pastorales con niños. En diferentes entrevistas, Lima añadió que el jesuita era docente de los novicios, a quienes impartía la materia de ética y moral sexual.

La noche del martes 11 de abril de 2017, Tó falleció en Cochabamba, a los 82 años de edad. Murió tras cuatro meses de deterioro de su salud.

“Los jesuitas reconocemos que las decisiones asumidas no siempre pueden haber ayudado a un manejo atinado de la situación, pedimos perdón por todo daño”, finaliza el comunicado de los jesuitas en 2018.

Si conoce algún caso puede contactar con el equipo de Página Siete al WhatsApp 76795016 o al correo “p7.denuncia@gmail.com”. Se guardará completa reserva.

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